No te desesperes.
En momentos de inquietud y desasosiego aférrate a Dios.
ÉL no te va a fallar.
Salmos 46:10 «Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios. ¡Seré exaltado entre las naciones! ¡Seré enaltecido en la tierra!».
Isaías 40:31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
Es fácil caer en ansiedad. En decaer por pensar en cosas que aún han de pasar, en problemas, en lo que salió mal, en metas que aún no hemos logrado y que queremos realizar.
Muchas veces desesperamos porque queremos las cosas para ya y si no entendemos que todo tiene SU tiempo y lugar, sacrificaremos lo que más queremos y nuestro bienestar por un momento de gratificación instantánea y de “hype”. Deja de querer controlar y apresurar lo que en sus manos está.
Esta semana en un momento de intranquilidad, Dios me dijo y recalcó: «Aprende a esperar. Sabes que en MÍ puedes confiar».
No es fácil la espera y por eso hoy le escribo a todo aquel que se sienta abrumado, desesperado. Entrégale tus inquietudes, preocupaciones y cargas a Dios de una vez. Quien único puede ayudar es ÉL. Quien único nos puede dar paz en medio de la tormenta o el proceso realmente es ÉL.
No te quites, te detengas ni desmayes porque no sabes cómo lo va hacer ÉL. Aunque a veces no entendamos lo que está haciendo o a dónde nos lleva, debemos tener fe que todo en sus manos siempre obra para bien.
CONFÍA. PERSEVERA. CONTINÚA.