Work Your Little | Trabaja tu poquito

A veces descartamos lo poquito que creemos tener de algo porque no vemos cómo lo podemos usar o Dios lo puede usar para construir lo que ÉL nos indicó y prometió. Muchas veces Dios nos da una visión que no concuerda con lo que tenemos o nos rodea al presente y, al no entender, sentimos que tenemos poco y no lo suficiente para construir y proceder.

El mensaje de hacen varias semanas fue «Echa de nuevo la red. Aún cansada, así agotada, vuélvelo a intentar con ÉL.» Al igual que yo, tienes la visión, pero no sabes cómo llevarla completamente a culminación. Dios me sigue diciendo echa a andar, usa y trabaja lo poquito que creas tener. Para construir ese sueño, vas a tener que trabajar lo poco que crees poseer. ¿Qué tienes en tus manos? ¿Qué estás aguantando con todo tu ser? Suéltalo. Échalo a correr y encomiéndaselo a Dios porque en sus manos no se va a perder.

Tu trabajo y el mío es obedecer. Empieza o vuelve a intentarlo (como en el último escrito) y camina cada paso con ÉL. Si el sueño y la promesa vinieron de Dios, en su momento perfecto (no en el nuestro) así va a suceder.

Suena fácil lo que escribo y realmente no lo es, pero si caminamos en CRISTO nuestro trabajo es caminar por fe. El proceso y camino están llenos de retos, obstáculos, valles y piedras, y a pesar de todos ellos nos toca proceder. Así sea pequeña… echa de nuevo tu red. En algún punto de nuestra vida tenemos que tomar la decisión de realmente CREER.

En la Biblia hay muchos ejemplos de cómo lo poquito se multiplicó en las manos de ÉL. La historia de los dos peces y cinco panes es perfecto ejemplo de su poder. El pasaje que Dios me resaltó fue el de cómo le proveyó a una viuda y al profeta Elías en medio de la sequía y escasez.

1 Reyes 17: 7-24 Dios le dijo a Elías que se fuera para la ciudad de Sarepta porque una viuda le iba a proveer. Cuando Elías llegó a la ciudad ve a la viuda recogiendo unos palos y le pidió agua para beber. Asimismo, un poco después le pidió pan para comer. La viuda le contestó que (debido a la sequía y escasez) ella no tenía pan para comer. Sólo le quedaba un puñado de harina y un poco de aceite más se encontraba recogiendo leña para hacerse su última comida y luego fallecer. Elías le respondió que no tuviera miedo y realizara lo que le pidió hacer porque Dios ordenó que ni la harina ni el aceite iban a desaparecer. Y asimismo fue. La poca harina y el aceite que tenia rindió para ella, su hijo y el profeta hasta que Dios indicó.

Al igual que la viuda, vemos lo poco que tenemos o nos queda de algo y nos estancamos, pensamos lo peor y nos preparamos para desfallecer. Ella estaba lista para echarse a morir y Dios con ese poco le iba a proveer. En medio de la sequía, de la hambruna y escasez, Dios utilizó lo poco que a ella le quedaba para multiplicarlo y no dejarlos perecer.

Sé que sientes que tienes poco, pero no te quedes estancada, no te vayas a detener. No renuncies a ese sueño porque dudas si tienes lo suficiente para construir, continuar y proceder. Tampoco te amarres a una idea de cómo debe de ser ni pienses en el cómo lo terminarás porque eso le toca a ÉL. Tu trabajo es dar ese paso, caminar y obedecer. El resultado es y siempre será de ÉL.

Si al igual que yo, estás con ese sueño en la mano, te invito a caminar y a continuar. ÉL es fiel a su palabra, ÉL es fiel a su promesa y nunca te va a desamparar ni decepcionar. Toma tiempo, a veces más del que pensamos, pero caminemos con fe. Alaba y dale gracias porque ÉL nunca te dejará caer.

Echemos nuevamente nuestra red. Echemos a correr ese poquito que creemos tener y volvámoslo a intentar con ÉL. Si Él es quien lo dice, por qué no creer, darlo todo nuevamente y caminar en fe.

CONFÍA.

Facebook
LinkedIn
Twitter
Pinterest
Email